lunes, 22 de junio de 2015

POEMA DE SAN JUAN EN GALLEGO Y CASTELLANO






Noite de San Xoan

Vixilia de San Xoan,
noite de lume,
chamas que soben cara ao ceo
na praia do Orzan.
Estrelas que resplandecen
Iluminando a baía.
Cánticos de festa
risas e algarabía.
Conxuro e queimada,
saltos na foguiera
sardiñas asadas
e todas as penas fóra.
Bruxes e meigas,
raíñas do solsticio de verán,
habelas hailas
en inverno tambén están.
Que viva a maxia,
que viva San Xoan,
todos os males
nas foguieras queimarán.

Matías Ortega Carmona


San Xoan 2015 

 


Vigilia de San Juan,

noche de fuego,

llamas que suben hacia el cielo

en la playa del Orzan.

Estrellas que resplandecen

Iluminando la bahía.

Cánticos de fiesta

risas y algarabía.

Conjuro y queimada,

saltos en la hoguera

sardinas asadas

y todas las penas fuera.

Brujas y meigas,

reinas del solsticio de verano

haberlas hailas

en invierno también están.

Que viva la magia,

que viva San Juan,

todos los males

en la hoguera arderán.



Matías Ortega Carmona



San Juan 2015.






jueves, 4 de junio de 2015

VIAJE POR CASTILLA Y LEÓN 1ª PARTE (ÁVILA)






Lunes 23 de marzo, son las seis de la mañana y estamos en la Sala Club de la estación de Camp de Tarragona. Me acompañan Elena, mi esposa, y  Mª Dolors y su esposo Elicier, más conocido por todo el mundo por su apellido, Domingo, con los que hemos compartido otros viajes. Esperamos la apertura del control para acceder al tren Ave que nos llevará hasta Madrid Puerta de Atocha donde enlazaremos con un Cercanías para llegar hasta Villalba del Guadarrama. En esta localidad de la sierra madrileña hemos establecido nuestra base para nuestro periplo turístico por tierras castellanas.
Hacía frío cuando salimos de Reus y las previsiones meteorológicas hasta mediados de semana avanzan que lo va a seguir haciendo, aún  con mayor intensidad, cosa normal por otra parte, en los lugares que vamos a visitar. Conocedores del clima de la meseta, no en vano mi familia y yo vivimos siete años en Soria, vamos bien pertrechados con prendas de abrigo y también con paraguas por si la lluvia se deja ver.
Mientras desayunamos en nuestros asientos observamos el paisaje y sobre todo el cielo, hasta Zaragoza nublado pero no demasiado. Pasado Calatayud, cuando nos adentramos en tierras de Soria, la nieve hace su aparición, una fina capa cubre los campos  que atraviesa el ferrocarril. 


Todo sigue igual hasta que dejamos atrás Guadalajara, entonces el tiempo parece dar un respiro e incluso se atisban algunos claros entre las nubes. El tiempo sigue sin variaciones hasta nuestra llegada a Villalba.

Después de depositar el equipaje en el hotel tomamos un tren de media distancia en dirección a Ávila. Son las 11,45 de la mañana y en poco más de una hora estaremos en la ciudad de Santa Teresa, cosa impensable hasta hace poco tiempo pero esas son las ventajas de los trenes de  Alta Velocidad.
Justo cuando divisamos los primeros edificios, a falta de pocos minutos para apearnos del tren, el cielo se torna de nuevo amenazante y empieza a llover ligeramente. Tardamos pocos minutos en salir de la estación, el tiempo justo de hacer unas fotografiás del artesonado y los frescos que coronan las paredes del vestíbulo:





En la calle, el frío es intenso y lo que era una ligera lluvia es ya una granizada que no tarda en dejar paso a la nieve, menos mal que la parada del autobús en el que iremos al restaurante está muy cerca.


Comeremos en el Restaurante El Lienzo, del que he recogido buenas opiniones en Internet y que además de buena comida ofrece unas inmejorables vistas de la muralla. Durante el recorrido del autobús no para de nevar aunque no parece que la nieve vaya a cuajar. Por si acaso no nevase más hacemos unas fotografías de las murallas y su entorno donde apenas se aprecia el blanco.



Está visto que no tenemos futuro como hombres del tiempo; mientras comemos, no solo no para de nevar sino que la nevada va en aumento. Poco a poco un manto blanco lo cubre todo y el espesor de la nieve alcanza de ocho a diez centímetros. El espectáculo es impagable, por las cristaleras del restaurante, con un ambiente más que cálido, calentito; entre plato de patatas revolconas y un exquisito entrecot de ternera avileña contemplamos un paisaje bellísimo, muy bucólico pero pensar en dejar el restaurante da un poco de miedo .



Nos armamos de valor y salimos a la calle dispuestos a hacer turismo que para eso hemos venido. Maquinas quitanieves del municipio van pasando y limpiando la calzada pero la nieve se acumula en las aceras y el frío se ha acentuado lo que dificulta andar sobre ellas. Cuando enfilamos la cuesta hasta la puerta de la muralla aun nieva aunque lo hace con menor intensidad. Caminamos con toda la precaución posible, disfrutando y sufriendo por igual de este fenómeno atmosférico tan poco habitual para nosotros en Reus.



El paseo por la zona monumental, en el interior de las murallas, es muy interesante, palacios, edificios que antaño albergaron a la nobleza e iglesias se suceden hasta llegar a la Catedral, previo paso por la Plaza Mayor y el Ayuntamiento. Sería necio decir que, con el día que hace, podemos respirar el misticismo que envolvió  la vida de la Santa pero pienso que como éste serían muchos de los días de su vida y aún así supo encontrar en las letras la forma de llegar al corazón de las gentes.





Mantener el equilibrio es la principal preocupación. Ha parado de nevar pero en las aceras la nieve,  con el frío, empieza a helarse y por la calzada, más a menudo de lo que desearíamos, circulan coches -¿adonde irán con el día que hace?- que también pueden poner en peligro nuestra integridad. Aún así seguimos nuestro paseo hasta la Catedral, una construcción  mitad iglesia y mitad fortaleza que está integrada en la muralla como una prolongación de la misma.




Dejamos el recinto amurallado para dirigirnos al Monasterio de Santo Tomás. A la derecha de la puerta por la que salimos una escultura de Santa Teresa parece saludarnos e indicarnos el camino hacia su iglesia:



Pasada la Iglesia, el camino  hacia el monasterio se convierte en una prolongada bajada que nos hace extremar las precauciones.El recorrido sería más agradable con mejor tiempo pero lo que vamos a ver seguro que merece un poco de sacrificio.


Los Reyes Católicos construyeron un palacio,  adosado al monasterio, el cual habitaban en sus largas estancias en Ávila. Estas dependencias estaban dotadas de su propio claustro para uso exclusivo de los monarcas y su séquito. Esto hace que el Monasterio de Santo Tomás disponga de tres claustros, cosa bastante inusual por lo menos en lo que yo conozco.







La iglesia del Monasterio no tiene la riqueza de otros templos pero no por ello deja de ser interesante, aún en su austeridad. En la misma está enterrado el único hijo varón de los Reyes Católicos, el Príncipe Juan. De salud frágil durante su corta vida,   murió poco después de casarse con la hermana de su cuñado, el Duque de Ausburgo Felipe el Hermoso. Felipe llegaría a reinar en Castilla, como rey consorte, al morir la reina Isabel y ocupar su lugar la Infanta Juana, a la que apodarían La Loca. Se implantó así la dinastía de los Austrias, primero en Castilla y después en todo el país, al heredar también la corona de Aragón el nieto de Fernando el Católico, Carlos 1º.
La tumba del Príncipe Juan que ocupa un lugar preferente a los pies del Altar Mayor, fue saqueada y desapareció parte de su esqueleto y también la espada con la que fue enterrado.




Las dependencias que antaño ocupasen los Reyes están dedicadas actualmente al Museo Oriental y al Museo de Ciencias Naturales. Porcelanas, nácar, marfil y maderas nobles dan vida a distintas piezas de orfebrería y otros utensilios que se reparten por distintas salas:
















En las salas dedicadas a las Ciencias Naturales, además de herramientas y otros utensilios utilizados a lo largo de la historia, se pueden ver  animales disecados. El rey de la selva, un león un poco escuálido (todo hay que decirlo), el temible oso, el lobo, la imperial águila, la tortuga de mar, un caimán y hasta un raro corderito, son algunas de las especies que están representadas en este Museo, :









La visita al Monasterio de Santo Tomás ha resultado entretenida y casi sin darnos cuenta  llega la hora de dirigirnos a la estación. Toca salir al exterior y reencontrarnos con el frío y la nieve que, aunque ya hace horas que dejó de caer, sigue presente en todas las calles. Pensamos que ya nos hemos expuesto demasiado a sufrir alguna caída y nos acercamos hasta una parada de autobús que está próxima al Monasterio. Allí una señora muy amable nos indica que  numero  de Bus hemos de coger y como coincidimos en el trayecto se ofrece a avisarnos cuando se acerque nuestra parada. Mientras, nos comenta que ha sido la mayor nevada de todo el invierno (aunque hace dos días que entramos en la primavera) y que no es habitual que en estas fechas la nieve cuaje y se mantenga tanto tiempo.


En el anden, esperando a que llegue nuestro tren, hacemos las últimas fotografías de la estación de Ávila  con el deseo de estar cuanto antes en el hotel. Hay que descansar y reponer fuerzas para  estar frescos al día siguiente en el que tenemos prevista la visita a Salamanca.




Ávila 23 de marzo de 2015.