sábado, 27 de octubre de 2012

LIBRO DE VIAJE POR LOS RECUERDOS 11ª ENTREGA DE MIS PAISAJES






Estación de Port Bou

Tuve una larga trayectoria sindical dentro del Sector Ferroviario de la UGT que se desarrolló en varios ámbitos de Cataluña, Madrid y Castilla y León, siendo la provincia de Gerona el escenario donde esa labor me proporcionó más satisfacciones. Por eso, para encabezar estas páginas, he elegido esa foto de la estación de Portbou.
Ese fue, durante muchos años, un enclave ferroviario de los más importantes de España. Su condición de lugar fronterizo hacía de esta pequeña villa gerundense un punto vital del transporte por ferrocarril ya que, tanto pasajeros como mercancías, debían de pasar los controles aduaneros pertinentes. Puede decirse que aquella era una población hecha por y para el ferrocarril y por eso la estación era el centro neurálgico de la misma. Sus habitantes, salvo los que se dedicaban al comercio, tenían en ese recinto su medio de vida. Ferroviarios en su mayoría, pero también guardias civiles, policías y personal de aduanas transitaban a diario por andenes, vías y resto de dependencias.
Los paisajes gerundenses han sido importantes en mi trayectoria personal y profesional. Inicié mi carrera ferroviaria, como Especialista de Estaciones (nombre rimbombante cuyo verdadero significado era el de chico para todo) en Riudellots de la Selva, otra pequeña población cercana a la capital. Realicé prácticas en la terminal de Gerona Mercancías y después, ya como Factor de Circulación, trabajaría en diversas estaciones de la provincia como: Blanes, Sils y Massanet de la Selva. Después de mi ascenso a Jefe de Estación mi vida tomaría otro rumbo lejos de aquellas tierras.
Fue un Factor de Circulación, Carlos Domínguez, sindicalista de UGT y miembro del Comité de Centro de Trabajo el causante de que yo siguiese su mismo camino. Él me postuló como candidato en las Elecciones Sindicales celebradas en RENFE en el año 1980 y sin darme cuenta me encontré inmerso en una actividad para la que quizás estaba predestinado.
Mi labor como sindicalista me llevó a visitar con asiduidad todos los centros ferroviarios de la provincia permitiéndome, a la vez que atendía mis quehaceres sindicales, conocer paisajes tan hermosos como todo el tramo de vía que va de Ripoll, capital del Ripollés, a La Tour de Carol, otra frontera ferroviaria con Francia de menor importancia y tráfico que Port Bou y además de éstas, otras poblaciones como:
Puigcerda, capital de la comarca de la Cerdaña cercana al Principado de Andorra; Ribes de Fresser, enlace con el ferrocarril de cremallera que llega hasta el Santuario de Nuria y La Molina, una de las primeras estaciones de esquí que se abrieron en España.
El otro tramo de línea que cruza la provincia de Gerona es el que va desde Blanes a Port Bou. Blanes es una población pesquera y turística de primer orden. En ella se inicia la denominada Costa Brava y el río Tordera, que desemboca en sus proximidades, es la frontera natural con la comarca del Maresme.
 
Panoramica de Blanes
 A partir de Blanes el ferrocarril se adentra otra vez en la  provincia de Barcelona y después de pasar por Tordera llega a Massanet, enlace con la línea que viene de Granollers y mi última residencia como Factor de Circulación. No volveremos a encontrar la costa hasta la localidad de Llança, ya cerca de Port Bou. Por el camino habremos pasado por la capital, Gerona.

Girona, zona de la muralla detrás de la catedral.
Gerona es una ciudad donde pasado, presente y futuro se dan la mano. Resulta muy interesante visitar su barrio judío, tan bien restaurado que una vez dentro de alguna de estas casas nos parecerá que hemos vuelto a la edad media, antes de que los miembros de esta comunidad fuesen expulsados de España por los Reyes Católicos. Pero lo mejor de esta ciudad es su presente, no en vano está considerada una de las primeras ciudades españolas en calidad de vida, y también su futuro que con la llegada de los trenes de Alta Velocidad y la conexión de esta red con Francia se augura esplendido.

Museo Dalí de Figueres
Otra de las ciudades importantes por la que pasa el ferrocarril, en su camino a la frontera, es Figueras. Esta población cuenta como mayor atractivo con el Museo dedicado a Salvador Dalí, el gran genio de la pintura de la generación del 27 nacido en Cadaqués que vivió y realizó la mayor parte de su obra el bellísimo rincón de Port Lligat. Su casa, convertida en museo es uno de los lugares más visitados de la Costa Brava de la cual, junto a otros gerundenses ilustres como Josep Plá, por citar alguno, fueron unos dignos representantes.
El año 1986 supuso un cambio radical en la estructura de los sindicatos en RENFE. El Comité Intercentros, del cual yo había formado parte, pasó de 75 a 13 miembros y los Comités Locales se ciñeron al ámbito provincial. Estas modificaciones obligaron a variar la estructura interna de los sindicatos con representación en la empresa para adaptarlos a una mayor operatividad.
Hasta esa fecha yo había compatibilizado, mis responsabilidades en la Ejecutiva del sindicato en Cataluña, con frecuentes viajes a la provincia de Gerona.
Acostumbraba a dormir en el dormitorio de agentes que RENFE tenía en Port Bou y me gustaba pasear por la noche por la estación para conocer in situ los problemas que encontraban mis compañeros en el desarrollo de su trabajo.

Port Bou, edificio donde se encuentra el enclavamiento (Cuadro de mando desde donde se manejan a distancia todos los dispositivos de vía y señales) detrás la Iglesia.
La Tramontana, el viento típico de aquella zona, alcanza velocidades que suelen sobrepasar los 90 Km. por hora y eso hace que los trabajos de formación de trenes resulten muy penosos. En algunos casos la virulencia del viento era de tal magnitud que había arrancado el techo de algún vagón y levantado del suelo a alguno de los trabajadores que por allí faenaban. 
La noche era el mejor momento para comprobar  las carencias en las instalaciones, sobre todo en lo referente a iluminación, y hacerlo personalmente me daba mayores argumentos a la hora de exigir a los responsables que se aportasen las debidas soluciones.
 
Desde septiembre de 1986 a agosto del 1987 me dediqué, con la ayuda de los compañeros de la provincia, a organizar el Sector Ferroviario de la UGT de Gerona y a preparar las elecciones sindicales que se celebraron en el mes de noviembre. Fueron meses de intenso trabajo pero tuve la satisfacción de ver que, llegado el momento de mi marcha, quedaba una estructura consolidada y unas personas capaces, no solo de mantenerla, sino también de mejorarla.

Girona, puente sobre el río Oñar
No llegué nunca a vivir en Gerona pero fue mucho el tiempo que pasé por aquella provincia que, como no podía ser de otra manera, forma parte de mis paisajes más queridos.
Los años dedicados al sindicalismo son un paisaje agridulce en mi vida. En la parte oscura sitúo las intrigas internas, propiciadas por intereses personales de gentes cuya única meta era ocupar parcelas de poder dentro de la organización o usar ésta como trampolín político. También estaban aquellos que descubrieron en el movimiento sindical una forma de vida lejos de su puesto de trabajo, donde dolía menos la espalda y tenían a mano la llave que abría la puerta de los favores personales. Hablo en pasado pero bien podría hacerlo en presente ya que, lamentablemente, la situación que describo sigue estando igual de vigente hoy en día.
En el lado positivo muchos buenos momentos vividos junto a compañeros con los que conseguimos algunos logros que mejoraron las condiciones de trabajo y solucionaron los problemas de muchos trabajadores.
 
Tossa de Mar
El mejor marco, para recordar esa época de mi vida con alegría, es Gerona y su provincia. Tierra de grandes contrastes, con lugares de inigualable belleza que recomiendo visitar. Los hay de todo tipo:
La Costa Brava, con aguas cristalinas y poblaciones llenas de encanto como Tossa de Mar, San Feliu de Guixols, Rosas, Cadaques etc.
Paisajes de alta o media montaña,donde las cumbres nevadas alternan con  verdes e interminables prados.
Bañolas y su lago acogen a multitud de visitantes que buscan refrescarse en sus aguas o practicar deportes naúticos.
Recintos medievales como Pals o Besalú, nos trasladan a otro tiempo.
Antiguas zonas volcánicas como la Garrotxa de la que es capital la ciudad de Olot y ríos cristalinos que serpentean por las faldas pirenaicas antes de verter sus aguas en otros más contaminados por las influencias de la civilización.

Quiero que estas páginas, dedicadas a Gerona, sean también una muestra de cariño para esos amigos que hice mientras andaba por allí, en especial para: Cipriano, Joaquín y Jovi. Compartí con ellos mucho tiempo de labor sindical pero, por encima de eso, nos unió una  amistad  que  se mantiene viva con el paso de los años. Es uno de los grandes premios que me ha dado la vida y borra cualquier mal recuerdo que pudiese tener de aquella época.

De izquierda a derecha ,Cipriano, Jovi y Joaquín